viernes, 10 de octubre de 2014

Yokozawa Takafumi no baai. Vol.5 Capítulo 9 parte 10

Publicado por Haruna Stone en 21:31
Tipo de texto: Retraducción de novela
Clasificación: +18
Título: Yokozawa Takafumi no baai Volumen 5
Serie: Sekai-ichi Hatsukoi
Autor: Fujisaki Miyako
Ilustraciones: Nakamura Shungiku
Retraducción: Haruna






Continuación del capítulo 9






         Aunque el parque en el que se encontraba aquella tarde de sábado había estado lleno momentos antes por niños de primaria, una vez que la campana del vecindario había sonado anunciando que eran las cinco, todos ellos habían desaparecido.

            Yokozawa tomó asiento en un banco situado en una esquina del parque, preocupado de no verse “sospechoso”, y en un momento, empezó a atraer a un grupo de gatos callejeros, como era habitual. A pesar de que siempre se aseguraba de no llevar encima nada de comida, siempre parecía que era bienvenido ansiosamente por perros y gatos a donde quiera que fuera. Quizá simplemente sentían un aura amigable saliendo de él.

            Rascando las orejas de un gato que se había subido a su regazo, se acomodó para esperar a la persona con la que había quedado. Las palmas de sus manos estaban algo sudorosas por los nervios del día de hoy.

            -¡Perdón por la espera!- Una voz lo llamó de enfrente a unos cuantos metros, y cuando levantó su cabeza, encontró a la persona a la que había estado esperando dando zancadas hasta él: Iokawa.

            Como si pudieran sentir la tensión de Yokozawa aumentando, el gato que estaba descansado sobre él se levantó y se escabulló hasta esconderse en un arbusto cercano, y los pocos que quedaban a sus pies dieron un gran rodeo para alejarse del nuevo visitante.

            -Siento haberte llamado de repente.- Se levantó e hizo una reverencia con su cabeza. Se preguntaba si Iokawa quizá había ido al parque corriendo debido a su respiración entrecortada.

            -Lo que sea por ti, Yokozawa-san. Esperaba poder llegar antes, pero tuve algunos problemas para marcharme, así que me tomó algo más de tiempo.

            -Yo fue el que te invitó a venir con poca antelación,  así que por favor no te preocupes por ello. ¿Te gustaría sentarte?- Extendió su mano hacia el banco como invitación, y entonces se sentó otra vez.

            La razón por la que había llamado a Iokawa hoy era porque tenían que discutir cierto asunto delicado. A pesar de que podría haberlo hecho a través de un mensaje, no estaba seguro de que fuera a ser capaz de explicarse adecuadamente de esa forma. Así que para poder expresarse bien y conseguir que sus sentimientos fueran claramente comprendidos, había acordado una cita como aquella.

            Sabiendo que no sería capaz de mantenerse tranquilo si quedaban en algún lugar con más gente alrededor, como la última vez, y a pesar de comprender que quizá estar a solas con Iokawa no era la mejor opción, había decidido que se encontraran en un sitio donde ya habían estado antes: este parque. A lo largo del día, era habitual que estuviera a rebosar de niños jugando, pero ahora que había caído la tarde era bastante tranquilo.

            -Los días se están acortando, eh…

            -Bueno, ya estamos a mediados de octubre.- Una vez que los días empezaban a ser más cortos, uno se empezaba a dar cuenta de que el año ya había pasado, y aunque Yokozawa había intentado continuar la conversación que Iokawa había comenzado, no duró lo que solían durar sus conversaciones normales.

            Iokawa debía haber sentido algo distinto en el ambiente entre ellos también.

            -Así que… cuando dijiste que había algo de lo que querías hablar, te referías a… ese asunto, ¿no es así?

            -Así es.- Iokawa había ido directo al grano, refiriéndose al problema que Yokozawa no había sabido cómo sacar. Quizá simplemente no podía mantener la tensión entre ellos más tiempo. 
   
            -…¿Entonces, has decidido darnos una oportunidad?- Sus palabras sonaban alegres, pero su tono carecía de su habitual luminosidad. Parecía que Yokozawa no era el único nervioso allí.

            -…Lo siento. Como te dije antes, no puedo corresponder tus sentimientos.

            -…¿Nunca? ¿Ni si quiera un poco?

            -Podrán pasar los años, pero mis sentimientos no cambiarán. Ellos dos son lo más importante para mí en este mundo. No quiero hacerles daño, ni tampoco hacer algo que pudiera preocuparlos.

            -¿Aun cuando el mero hecho de estar juntos pueda hacerle daño?

            -Entiendo que existe ese riesgo, y es por eso mismo que voy a dar mi mayor esfuerzo para asegurarme de que eso no ocurra. Sé que habrá muchos problemas que tendremos que enfrentar, pero he decidido hacerles frente junto a él en vez de simplemente huir de ellos.- Las palabras de Yokozawa eran sinceras y fuertes, y la razón por la que había sido capaz de llegar a tal conclusión había sido todo gracias a Iokawa por señalarlo en primer lugar.

            Si no hubiera hecho aquella pregunta a Yokozawa antes, probablemente se habría pasado mucho tiempo inseguro sobre sus sentimientos o convicciones, atrapado en un limbo de incertidumbre. Así que era por ello, que en ese sentido, estaba realmente agradecido al hombre.

            -… ¿Por qué yo no soy lo suficientemente bueno?- Toda su tranquilidad y seguridad abandonó el rostro de Iokawa. Quizá nunca estuvieron allí para empezar. No había sido más que una máscara. Y ahora que la máscara había caído, lo único que quedaba era su verdadera forma.

            -Yo estuve… atrapado, hace un tiempo. Estaba enamorado de alguien que sabía que no podía tener, incapaz de abandonar mis sentimientos por esa persona.

            -¿Se trataba de… Kirishima-san?

            -No, alguien más.- El amor siempre había sido algo doloroso, algo que hacía daño. Había querido ser especial para alguien, y el mero hecho de poder estar cerca de ese hombre… había dado a Yokozawa el sentimiento de ser útil en algo. Quizá aquello había sido lo que realmente había creído en ese entonces.

            Pero Takano había elegido a otra persona. En realidad, Yokozawa nunca había estado en la competición, pero se había negado a aceptarlo y había actuado como un idiota. Su soledad había minado cualquier rastro de seguridad de su corazón, y había centrado su rabia en sí mismo.

            -Pero gracias a Kirishima-san, fui capaz de avanzar. Él fue quien me enseñó que… el amor podía ser algo más que dolor. Si no fuera por él, no sería el hombre que soy hoy.

            -…

            Donde fuera que estuviera con Kirishima, una ingente cantidad de emociones que nunca había pensado que tuviera aparecían, y algo profundo en su interior se sentía cálido, flotando de forma luminosa. Era la primera vez que sentía algo así. No sería exagerar decir que su mundo entero había cambiado. Ahora era tan fuerte y brillante que hacía que su aburrida y oscura vida de antes pareciera nada más que un mal sueño.

            Quizá lo que había sentido en ese entonces, no había sido verdadero “amor” para nada, sino adoración, obsesión, posesión. Su deformado deseo había deformado a su vez sus verdaderos sentimientos.

            -Me hizo feliz escuchar que te gustaba, pero… Estoy seguro de que nunca habrías dicho algo así al hombre que era antes.- No sabía si Iokawa se habría enamorado de él entonces; de hecho, estaba más que seguro de que el hombre le habría dado una mirada desconfiada y cautelosa.

            -Entonces… ¿quieres decir que Kirishima-san te ha cambiado?

            -Tal vez no es del todo exacto decir que he cambiado… Es más bien como si… hubiera abierto un poco más mi mente. Me han dicho que ahora soy mejor con mis subordinados.- Intentaba buscar las palabras apropiadas para describir el cambio, pero no encontraba nada exacto, y se preguntaba si Kirishima habría sabido qué decir en aquella situación.

            -…Realmente debes querer a Kirishima-san. Viendo la forma en la que cantas sus alabanzas, creo que no me queda más opción que darme por vencido.

            -Yo…Yo no estaba cantando sus alabanzas…- Balbuceó, sonrojándose profundamente aun sabiendo que Iokawa solo estaba molestándolo. Sabía que no había sido bendecido con una lengua afilada, así que aquello significaba que estaba forzado a decir lo que sentía claramente y sin lugar a malentendidos.

            Sonriendo con tristeza ante el sonrojo de Yokozawa, Iokawa pareció como si se hubiera quitado un peso de los hombros. -… Debo admitir, que envidio a Kirishima-san.

            -¿Eh?- Sus hombros cayeron, y parpadeó ante las palabras de Iokawa que habían sido dichas acompañadas de un suspiro.

            -¿Quién no lo haría? Con la forma en la que obviamente te sientes sobre él… cuanto lo aprecias…

            -Iokawa-san…- Quizá aquel era el verdadero Iokawa hablando. Tras haber sido rechazado por su novia, debió darse cuenta de que le faltaba algo, y después se sintió atraído por Yokozawa, con quien se había encontrado a menudo. No era como si sus sentimientos por Yokozawa no hubieran sido sinceros, simplemente había estado desesperado por llenar el vacío en su corazón. Aquello explicaba su extraña fijación.

            Unido a ello su obvio respeto por Kirishima, entonces debió ser aún más difícil para Iokawa expresar sus sentimientos. Parecía que Iokawa había necesitado algo de tiempo para organizar sus sentimientos tanto como Yokozawa.

            -Perdóname, por ser tan cabezota.

            -Oh, no, eso….- Era difícil encontrar las palabras para responder cuando Iokawa estaba sentado en frente de él disculpándose. Las propias inseguridades de Yokozawa habían tenido su parte de culpa en que Iokawa no se rindiera con él después de todo. Era tal y como Kirishima se lo había dicho: todas esas aberturas en su armadura hacían fácil que otros pudieran ver a través de él y aprovecharse.

            -…No hablaré nunca más contigo a solas. También te borraré de mis contactos. Eso debería dejar a todos contentos, ¿no?- Iokawa sacó su móvil y mostró su sinceridad a Yokozawa borrando su información. –Oh, pero… si tenemos la oportunidad de trabajar juntos en el ámbito profesional, yo… apreciaría si me trataras solo como a cualquier otro encargado de ventas.- Con eso, se puso de pie como si al hacerlo se quitara todas sus preocupaciones. –Te deseo lo mejor.- Dijo finalmente, y sin nada más que una simple mirada, empezó a alejarse. Yokozawa vio su rígida silueta en silencio hasta que desapareció.

            -… ¿Todo arreglado entonces?- Se giró para encontrar a Kirishima justo parado detrás de él, con una bolsa de plástico colgada de su mano. Quizá se había pasado por allí para vigilar a Yokozawa con la excusa de una salida a la tienda.

            Aunque había un límite para cómo de preocupado podía estar sin que fuera inapropiado, Yokozawa tenía que felicitarlo por no dejarse ver hasta que Iokawa se hubiera ido. -…Sí, creo que sí.- Al ponerse de pie abruptamente, sintió una punzada de dolor recorrer sus caderas. Aquel era el efecto por estar esforzándose de más durante dos noches seguidas. Probablemente debía ponerse otra compresa caliente.

            -Así que… ¿qué le dijiste?

            -… No es asunto tuyo.

            -¿Cómo dices eso? Vamos, ¡no es justo que él lo escuchara y yo no!- Yokozawa no estaba de humor como para alentar el ego de Kirishima en ese momento. Para empezar ni siquiera se habría sentido muy cómodo diciéndole esas cosas. Era ya bastante vergonzoso solo recordar lo que había dicho.

            -Está bien. Supongo que podría decírtelo en el lecho de muerte.

            -Espera, ¿de cuál de los dos?

            -Teniendo en cuanta la edad, probablemente el tuyo.

            -Oye, eso no lo sabes. Una vez que lleguemos a los cien, la edad no será algo que importe mucho.

            -Cien… ¿Pero cuánto tiempo planeas vivir…?

            -Mmm, buena pregunta… Tengo que estar por aquí al menos hasta que llegues a ser completamente dere y pierdas tu parte tsun.

            Yokozawa no tenía ni idea de que Kirishima albergara aquellas aspiraciones, pero aquello era exactamente la definición de “esperar en vano”.- Bueno, ese día no llegará nunca.

            -¿Cómo lo sabes? Podrías encontrarte completa y totalmente enamorado de forma cariñosa y mona cualquier día de estos.

            -…Ugh, no me hagas imaginar un futuro tan asqueroso.- No podía si quiera imaginarse a sí mismo actuando así. No, aquello no era más que una extraña y tonta fantasía de Kirishima.

            Miró al cielo donde las estrellas estaban empezando a brillar… y dejó escapar un pesado suspiro.








            Fin del capítulo 9



4 comentarios:

  1. o_o ese futuro seria gracioso!!!jajja prefiero que yokozawa se quede como esta! de vez en cuando picaro diciendole a kirishima que lo quiere cuando no lo ve venir jajajja

    ResponderEliminar
  2. jajajajajaja.......... es muy dificil imaginarme a yokozawa dulce, tierno enamorado.......q futuro!!!! (aunq si esta enamorado) * *

    ResponderEliminar
  3. jajaja yo hubiera preferido que de alguna manera kirishima hubiera escuchado la confesión de yokozawa, ya me imagino la cara y las escusas que hubiera tratado de hacer jajaja xD

    ResponderEliminar
  4. Jajajaj Yokozawa dere sería muy gracioso xD


    Gracias por la traducción!

    ResponderEliminar

 

AmaiChudoku Novelas Copyright © 2011 Design by Ipietoon Blogger Template | web hosting