viernes, 10 de octubre de 2014

Yokozawa Takafumi no baai. Vol.5 Capítulo 9 parte 9

Publicado por Haruna Stone en 21:22
Tipo de texto: Retraducción de novela
Clasificación: +18
Título: Yokozawa Takafumi no baai Volumen 5
Serie: Sekai-ichi Hatsukoi
Autor: Fujisaki Miyako
Ilustraciones: Nakamura Shungiku
Retraducción: Haruna






Continuación del capítulo 9







Kirishima llevó el coche hasta una esquina de un amplio parking cerca del paseo marítimo. A través del parabrisas, uno podía ver la superficie plana y vidriosa del oscuro mar y un cielo lleno de estrellas.

            -… ¿El océano?

            -Oye, no puedes quejarte de un plan clásico.

            -Esto no es clásico, es cliché.- Se suponía que debía ser una cita romántica, por supuesto, pero si aquello hubiera sido parte de alguna revista de difusión, Yokozawa estaba seguro de que habría sido uno de los que se hubiera planteado varias quejas.

            Si aquel hubiera sido un día soleado de verano, el parking probablemente habría estado lleno de coches, pero aquella noche tan solo había unos pocos vehículos a su lado por el momento.

            -Solo quería venir aquí contigo a solas una vez.

            -Estábamos solos no hace mucho rato.- Había sido llevado a casa, y Kirishima se había auto invitado a entrar. Suponía que a eso era lo que llamaban que el lobo te siguiera a casa.

            -Cierto, pero eso fue entonces. No era una cita.

            -…A veces no te entiendo.- Kirishima podía ser realmente pesado con lo de ponerlo de humor. Quizá aquello eran sus instintos como editor, o quizá simplemente era así. A Yokozawa no podía importarle menos. Así que mientras pudieran estar a solas, el lugar era lo de menos.

            Pero el cielo estrellado de aquella noche era un verdadero regalo para la vista. El brillo de las estrellas normalmente era opacado por las luces de los edificios en la ciudad, pero allí fuera, con la poca luz artificial que había, parecían ser mucho más brillantes.

            -Ya que estamos aquí, al menos salgamos fuera.

            -Vale.

            Kirishima apagó el motor y salieron del coche para caminar hasta la parte de delante y sentarse sobre el capó. Pensándolo bien, Yokozawa se dio cuenta de que probablemente esa era la primera vez que iba a la playa de noche. Las parpadeantes luces que se veían en la vasta extensión de color negro azabache parecían ser de barcos, no estrellas.

            -Ojalá Hiyo pudiera ver esto…

            -¿Te gustaría tomar una foto al volver?

            -Si hacemos eso, se enterará de que hemos venido solos. Oh, eso me recuerda, ¿Qué hiciste con ella? Más te vale no haberla dejado sola otra vez.

            -Mi madre está de visita esta noche. Se quedará, así que no hay nada de qué preocuparse.

            Una sensación de alivio recorrió a Yokozawa, pero le trajo a su vez una nueva preocupación. Si él había pedido a la abuela de Hiyori que se quedara con ella esa noche… eso quería decir que el ir allí no había sido una decisión tomada en el momento. -… ¿Acaso planeaste traerme aquí contigo?

            -Mmm, sí, algo así. Te has estado viendo algo deprimido últimamente, así que pensé en traerte para que tuvieras un cambio de aires. ¿No recuerdas lo que dije? Había algo que quería recoger de vuelta a casa.

            -Entonces eso…

            -Sep. Estaba hablando de ti. Entré en pánico al enterarme de que ya te habías ido cuando bajé a Ventas después de haber pasado tantos problemas para tener todo preparado.- Por lo visto, aquello debió ser cuando preguntó a Henmi dónde había ido Yokozawa para ir detrás de él. Debió haber pasado por el café donde se encontraba cuando estaba yendo hacia libros Marimo cuando vislumbró a Yokozawa y a Iokawa hablando por pura casualidad.

            -Deberías simplemente haber llamado.

            -No quería que huyeras de mí. Después de todo últimamente has estado evitándome.

            -No estaba evitándote. Yo solo… necesitaba aclarar algunas cosas en mi cabeza.

            -Sí, lo sé. O más bien, lo sé ahora. Realmente necesitas hacer algo con ese mal hábito que tienes de reprimir tus problemas. Así es como esas cosas empiezan en primer lugar.

            -Qué demonios… ¿crees que se trata de síntomas de un resfriado o algo así?

            -Vamos, no es una comparación tan horrible. Quiero decir que tienes que cortar las cosas de raíz… Así que, ¿qué vas a hacer? Parecía que ese hombre no estaba listo para darse por vencido aún.

            -Déjamelo a mí. Yo me encargaré de ello.- Iokawa había visto a través de las preocupaciones de Yokozawa y había pensado en ello como una oportunidad para meterse en su vida. Pero ahora que había resuelto esos problemas, simplemente tenía que hacérselo entender a Iokawa también.

            -Bueno, ten cuidado de que esta vez no vaya a poner sus sucias manos sobre ti.

            -Sí, sí. Lo sé.

            -…Joder, definitivamente no me acaba de convencer. Iré contigo, solo para observar.

            -Ni de broma irás. Esto no es un viaje de estudios.

            -Tienes razón. Confío muchísimo más en Hiyo cuando la dejo ir de viaje de estudios.

            -… ¿Así que tú realmente no confías en mí…?

            -No cuando sé lo fácil que eres de atrapar cuando tienes la guardia baja. Aunque tengo que admitir que lo encuentro como una ventaja a veces.- Y como si hubiera dicho “como ahora, por ejemplo”, se deslizó hasta él y capturó los labios de Yokozawa con los suyos. Sorprendido por el movimiento, su mente se quedó en blanco por un momento justo antes de que apartara a Kirishima.

            -¡Para! ¿¡Qué vas a decir si alguien nos ve!?- Todo estaba oscuro a su alrededor, y había bastante espacio entre los coches que todavía estaban allí, lo que quería decir que probablemente no podían ver sus caras. Pero aquello no les daba permiso para hacer algo tan estúpido.

            -Vamos, solo ha sido un pequeño beso. ¿Qué tiene de malo? ¿Realmente crees que alguien se está fijando en nosotros? Todo el mundo aquí está haciendo más o menos lo mismo. No les importa lo que estén haciendo otras parejas.- Kirishima tenía razón. Las únicas personas que habían ido hasta aquella playa poco iluminada fuera de temporada eran las que estaban en citas.

            -¡Aun así…!

            -Es solo un beso.

            -Oye, ¡espera!- Sabía que si se resistía, cualquier movimiento brusco solo atraería la atención de los demás. Y esas preocupaciones fueron su perdición, ya que una vez más sus labios fueron sellados. –¡Mm…ngh…!


          




            Cuando una lengua se deslizó en su interior, Yokozawa respondió inconscientemente, y a pesar de saber en su cabeza que necesitaba parar aquello, su cuerpo se negaba a escucharlo. Esa cálida lengua siempre deshacía a Yokozawa, paralizándole hasta sus entrañas, y mientras sentía una sensación de sofoco atravesándole por el inflexible beso, su mente empezó a nublarse.

            Su lengua, enredada con la de  Kirishima, empezó a entumecerse, y sintió como cualquier capacidad de pensamiento desaparecía. Una vez que las cosas habían llegado a ese punto, sabía que no podría negarse a cualquier cosa que Kirishima le pidiera. Pero justo cuando estaba a punto de tirar la toalla, Kirishima lo apartó.

            -…Mierda.- Susurró amargamente, con su expresión reflejando su preocupación.

            -¿…Qué pasa?- Yokozawa se sintió un poco ansioso ante la atípica mirada seria de Kirishima, pero la respuesta que recibió tan solo le dio un dolor de cabeza.

            -Se me ha puesto dura.          

            -¡…!- Yokozawa sintió cómo su fuerza le abandonaba ante la franca confesión de Kirishima sobre su estado. Realmente deseaba que el hombre pensara sus palabras y acciones antes de sermonear a Yokozawa sobre arruinar el ambiente.

            -De verdad que solo pretendía pedirte un beso…- Admitió Kirishima, demostrando arrepentimiento en su tono, antes de arrastrar a Yokozawa rápidamente hasta el asiento trasero del coche para luego sentarse a horcajadas sobre él.

            -¡Oye! ¿¡Hasta dónde planeas llegar entonces!?- Dijo entre dientes, preocupado por que Kirishima realmente pensaba llegar hasta el final en un lugar así, y tal y como se temía, Kirishima empezó a pasar sus manos sobre el pecho de Yokozawa a través de su camisa.- Esp… solo un minuto, ¡tú…!

            -Pudo solo tocarte, ¿cierto?

            -Claro, si tuviera aunque fuera algo de fe en que te detendrías entonces. Cosa que no es así.- No podía confiar en esa situación. Kirishima, ni una sola vez, se había detenido tras “solo un poco” cuando aquello era lo que había dicho en un principio. Además, Yokozawa era también un hombre y sabía muy bien cómo de imposible podía volverse (viéndolo desde un punto de vista físico) detenerse una vez que habían empezado.

            Debió haberlo visto venir cuando Kirishima le robó el beso. Incluso ahora, pidiendo solo tocarlo, sus movimientos sugerían una clara intención de ponerse serio.

            -Es algo difícil encontrarlos cuando llevas una camiseta interior, eh…

            -De qué estás hablan… ¿¡!?

            Kirishima encontró lo que estaba buscando. Le dio un pellizco a través de su camisa, y mientras retorcía el pezón entre sus dedos, Yokozawa gritó entre una mezcla de dolor y placer. – Dijiste… ¡que solo ibas a tocar…!

            -Solo estoy tocando. Lo que pasa es que estoy poniendo algo más de entusiasmo.

            -¡Ngh…!- Los dolorosos estímulos le trajeron un placer incluso mejor, causando que Yokozawa se preguntara si quizá en lo profundo de su interior tenía algunas tendencias masoquistas dado lo excitado que se estaba poniendo con ese tipo de cosas. Unos suaves labios se presionaron sobre su cuello y el caliente y pesado aliento lo hizo excitarse, aun si quería o no. –No… no más…

            -Vamos, no te resistas… Seguro que tampoco estás satisfecho con esto, ¿cierto?

            -¿¡Qué…!?- Kirishima tanteó a Yokozawa, confirmando sus sospechas, y aunque aún no estaba al cien por cien, claramente estaba mostrando algunos cambios, con su centro agrandándose aún más bajo las atenciones de Kirishima.

            -¿Lo ves?

            -Eso… es solo porque… acabas de tocarme…

            -Ah, ya veo. Así que en otras palabras, quieres que te toque más

            -Quién demonios ha dicho nada de…- Kirishima empezó a presionarle sobre sus pantalones, haciendo que se endureciera aún más. Era en ocasiones como aquella que encontraba realmente inconveniente ser un hombre, pues aun si quería actuar tranquilo, cualquier podía verlo reaccionar.

            -Veo que al menos tu cuerpo no tiene problemas en ser honesto… ugh, está bien, incluso yo estoy cansado de esta estúpida conversación tan cliché. Aunque sería agradable que cogieras la iniciativa de ven en cuando.

            -Tomar la… ¡cómo si pudiera!- Era ya bastante vergonzoso hacer ese tipo de cosas como broma; ¿tomárselo en serio? Imposible.

            -Por el amor de Dios… Eres siempre tan jodidamente novato, ¡mira lo roja que está tu cara!
            -¡Está demasiado oscuro como para que la veas!

            -Quizá, pero puedo saberlo de todas formas. Te noto más caliente de lo normal.

            -¡…!- Sintió la yema de un dedo pasearse por su cuello, enviándole un repentino escalofrío por su espina dorsal. Aunque le hubiera gustado reprender a Kirishima por soltar palabras tan vergonzosas como aquellas con una expresión tan seria, sabía que era demasiado peligroso encontrarse con la mirada del hombre ahora mismo. -¿¡Qué… estás pensando!?

            -¿Me vas a hacer decírtelo aun cuando ya lo sabes?

            -¡Estoy reprendiéndote! ¡Piensa en donde estamos!- Ya era bastante incómodo que dos hombres adultos estuvieran dentro de aquel pequeño coche, así que no podía ni imaginarse qué se estaría pasando por la cabeza de alguien si pensaba que aquel podía ser un buen lugar para echar un polvo.

            -Situaciones como esta de vez en cuando son algo estimulantes, ¿no crees?

            -¿Quién demonios necesita estimulantes?- El simple hecho de estar alrededor de Kirishima era de por sí bastante excitante. Si tuviera que  elegir, probablemente preferiría tener algo menos de emoción, pero no veía a Kirishima cediendo en ese punto.

            Kirishima no parecía estar intentando contenerse, e incluso Yokozawa parecía estar llegando al punto de no retorno. Si definitivamente iban a tener que hacer aquello, él aún se resistía a hacerlo en el coche.

            -… ¿Podemos al menos ir a otra parte?- Aquella era una gran concesión por parte de Yokozawa. Mientras que lo hicieran en algún tipo de habitación privada, no le importaba ya dónde a esas alturas.

            -… ¿Tanto te incomoda hacerlo en el coche?

            -La verdad es que sí.- Hiyori usaba aquel coche después de todo; no quería manchar aquel sitio. ¿Y si algo pasaba y acababan ensuciando los asientos?

            -…Está bien, entiendo cómo te sientes.

            -Entonces…- Pero justo cuando estaba empezando a sentir alivio por el hecho de que Kirishima estuviera de acuerdo con él, asintiendo con la cabeza profundamente, fue sorprendido con una inesperada alternativa:

            -Tan solo tengo que hacerte sentir tan bien, que te importará muy poco dónde estemos.

            -¡Eso no soluciona el problema!

            -He pospuesto cualquier decisión por ahora, o mejor aún, ¿por qué no dejamos totalmente de lado el asunto?          

            -Ugh, demonios, esto es importante…- Que Kirishima se hiciera el tonto era un claro indicador de que estaba intentando ignorar cualquier otra protesta por parte de Yokozawa, y aunque no era lo bastante estúpido cómo para dejarse engañar por sus esfuerzos, estaba perdiendo todo espíritu de batalla. Parecía que iba a acabar en las manos de Kirishima después de todo.

            -…Solo una vez, ¿por favor?

            Yokozawa era débil cuando Kirishima le rogaba así, suavemente y murmurando. La cual era la razón por la que  Kirishima usaba ese tono en momentos en los que sabía que tenía que llevarlo a su terreno.

            -…Más te vale que sea solo una vez.- Probablemente era demasiado ingenuo ceder cuando sabía que la probabilidad de que cumpliera su promesa era realmente baja, y aunque podía ver claramente que más tarde se arrepentiría de ello, al menos él estaba tomando algo de responsabilidad.



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            -Hnng…- Kirishima se deslizó lentamente, y Yokozawa apretó los dientes, luchando por reprimir el gemido que quería salir al sentirse lleno. –…Eso…

            -Relájate un poco…- Kirishima usó una de sus manos para acariciar gentilmente el duro miembro de Yokozawa, haciéndolo más fácil.

            -Solo… apresúrate… de una jodida  vez…- Odiaba que lo molestara de esa forma, así que aun si acababa doliendo, prefería que Kirishima simplemente se introdujera de un solo golpe. De hecho, sus caderas le estaban matando mucho más que su culo ahora mismo. Su cuerpo estaba colocado de una forma para la que no estaba hecho, y sus articulaciones rogaban por alivio. Se las estaba arreglando para soportarlo encontrando una posición algo más agradable, pero el dolor seguía siendo dolor.

            -No me metas prisa.

            -¡Nn…hnnm…!- Kirishima finalmente se introdujo, enviando un agudo escalofrío a través de la espina dorsal de Yokozawa.

            -Joder, eres estrecho…-En contraste con Yokozawa, totalmente desnudo para abajo y llevando solo su camisa, Kirishima tan solo se había abierto los pantalones, cosa que Yokozawa encontraba increíblemente injusta.

            Y debido a que lo había animado con su impaciencia, estaba aún más apretado de lo normal. En realidad, Yokozawa se preguntaba cómo iban incluso a moverse así. Lo único de lo que tenía control llegados a ese punto eran sus palabras.- Que te den… habías planeado hacer esto desde el principio…

            Alegaba que su cuerpo se había dejado llevar por el ambiente, pero había venido misteriosamente preparado. A pesar de que había dicho que tan solo quería un beso, había traído consigo un bote de lúbricamente e incluso había sacado un fino condón, cuando Yokozawa se había quejado de que no quería manchar los asientos.

            -Ya sabes lo que dicen, ¡ve siempre preparado! De verdad que tenía la intención de tener solo una inocente cita. Pensé que podríamos comprar algo de comida al venir, sin ningún plan en particular…

            -Alguien está demasiado seguro de sí mismo.- Fijó su dura mirada sobre Kirishima, quien le puso su mirada más inocente en respuesta, y mentalmente pensó “Perro astuto…” O bueno, quizá “zorro” habría sido más apto.

            -Aun así, supongo que es posible hacer que funcione dentro del coche después de todo, eh…

            -¡No, tu tan solo lo forzaste a que funcionara! ¡Joder, si me arruino las caderas por esto, me las pagarás!- La incómoda posición estaba destrozando sus caderas. La simple idea de que dos hombres se retorcieran el uno sobre el otro en un espacio tan reducido tenía lagunas desde el principio.

            -No te preocupes. Yo puedo ser un excelente enfermero.

            -Al menos especifica que me cuidarías hasta que me recupere.– Lo corrigió con cansancio. Aquella frase había sonado como si necesitara ser llevado a un asilo.

            -No te preocupes de esas tonterías. ….Entonces, ¿ya estamos bien?- Por lo viso había estado dándole tiempo al cuerpo de Yokozawa para que se acostumbrara, usando sus bromas como forma para distraerlo.

            -…Solo acaba de una vez.

            -…Sabes, cuando me dices cosas como esa, haces que realmente quiera tomarme mi tiempo.

            -Lo prometiste, solo una vez.- Le recordó por enésima vez. Si no se mantenía haciéndolo, no había duda de que su acuerdo acabaría siendo olvidado.

            -Sí, Sí. Lo sé.- En cuanto Kirishima terminó su frase, dio una fuerte estocada a sus caderas.

            -¡Ha…ah…!- Yokozawa aún no tenía claro si Kirishima lo había entendido de verdad, pero no estaba en posición de preguntar de nuevo. Una y otra, y otra vez, Kirishima se introducía profundamente en su cuerpo, con su ritmo aumentando a cada segundo. Su respiración rápidamente se hizo trabajosa, y ante el violento empuje de dentro y fuera, sintió cómo el placer aumentaba.

            -¡Aah…ha…!

            Se estremeció dulcemente con cada paso, sintiendo como si se derritiera desde dentro hacia afuera, y toda la incomodidad inicial se vio disipada, dejando nada más que placer.

            -Estás muy agradable y apretado hoy… Se siente aún más increíble de lo normal…


         




            -Cállate…ngh…- Fue lo único que pudo decir en respuesta, porque era verdad. Tragándose su irritación, de mala gana cruzó sus brazos alrededor de Kirishima y clavó sus uñas en la espalda del hombre.

            -¿Es esa tu forma de decirme que acabe con la charla? Alguien está exigente hoy…- Su tono cariñoso mostraba desaprobación. Pero tal y como Yokozawa lo veía, Kirishima era mucho más exigente y egoísta que él. El hecho de que estuviera haciendo todo aquello en ese tipo de sitio era algo a lo que se había opuesto; solo se había dado por vencido de muy mala gana.

            -Si… no te gusta… entonces saca tu polla de mí…

            -Como si pudiera contigo aferrándote a mí así…- Con una ligera risa, dio unos cuantos golpes más, saliendo lo bastante como para asegurarse de que Yokozawa tenía una buena vista.

            Entonces, como si un interruptor hubiera sido pulsado por las palabras de Yokozawa, Kirishima cambió el ángulo de sus estocadas y empezó a introducirse profundamente en él, follándoselo de verdad.

            -¡Nngh…! ¡Aah… A-ah….!- Una y otra vez, Kirishima lo penetraba duramente, y cuando Yokozawa se encontró con su mirada, la sonrisa de antes había desaparecido completamente. Con cada nuevo golpe, los sonidos de ellos uniéndose llenaron el coche, y el espacio cerrado hizo que los gemidos de Yokozawa se escucharan aún más altos.

            -Mírame.

            -¡¡…!!

            Va a acabar conmigo… Aquel era el único pensamiento que pasaba por su mente cuando sintió su profunda mirada fija en él.

            Las duras estocadas estaban enloqueciéndolo, y sus dedos de los pies vibraban en el aire al final de sus piernas, golpeándose de vez en cuando contra el cristal. Podía sentir su clímax acercándose por las sacudidas de su cuerpo y las trepidantes embestidas.

            No puedo… voy a… Justo cuando estaba seguro de que no aguantaría ni un momento más, su visión se volvió borrosa y su mente se quedó totalmente en blanco. -¡¡Uh…hhaa…!!

            -… ¡Ngh…!

            Llegaron a la cima casi al mismo tiempo y sus extremidades se tensaron en cuanto el orgasmo se apoderó de ambos.

  








          Continuará…


4 comentarios:

  1. wooooooo....lo convencio para hacerlo en el auto!!! sexishima es dios jajajaj!! gracias~~~ nada como la reconciliacion~~~~ graciasporel cap!!

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  2. Falta la off. Ahgsgsgz amo a kirishima y adoro a yokozawa
    Gracias

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  3. Ok definitivamente no leere esto en el trabajo.. ( nota mental )
    XD..
    bueno un capitulo mas jejeje .. :P

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  4. cada vez se pone mejor....}
    gracias por traducirlo, sin esto la vida seria muy aburrida jeje :3

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